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Se presenta una entrevista con el Arq. Juan José Cuevas Lomelí, quien ingresó a la planta docente de la FADU UAT el 1 de febrero de 1972, apenas meses después de su fundación. Su trayectoria profesional ha estado entrelazada con la evolución de la enseñanza de la arquitectura en el sur de Tamaulipas, convirtiéndolo en una figura clave en la consolidación de la facultad durante sus cinco décadas de vida académica.
Toda gran institución tiene cimientos invisibles para quienes caminan por sus pasillos hoy en día. Detrás de cada aula, del domo de Misión XXI y del resplandeciente mural de mosaico veneciano que da la bienvenida a la Unidad Académica de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), existen décadas de esfuerzo, visión y anécdotas entrañables. Para conmemorar medio siglo de vida académica, conversamos con el Arq. Juan José Cuevas Lomelí, una de las figuras clave en la consolidación de nuestra facultad, cuya vida profesional ha estado entrelazada con la evolución de la enseñanza de la arquitectura en el sur de Tamaulipas.
Ingresado a la planta docente el 1 de febrero de 1972 —apenas meses después de la fundación de la escuela—, el Arq. Cuevas ha recorrido prácticamente todas las facetas de la vida universitaria: desde maestro por horas, primer docente de tiempo completo, secretario académico y director, hasta coordinador en la construcción de la Biblioteca Central de la Universidad en 2001.
Los Inicios: "Picando Piedra" y 41 Alumnos
A finales de los años sesenta, estudiar arquitectura para un joven tampiqueño significaba emigrar. Así lo hizo el propio Juan José Cuevas, quien se graduó en el ITESM en junio de 1971. Sin embargo, en Tampico se gestaba un movimiento liderado por el Arq. Benjamín Mora y Aguilera, quien junto con el Colegio de Arquitectos dedicó casi diez años a "picar piedra" para fundar una escuela local.
En septiembre de 1971 la escuela abrió formalmente sus puertas albergada dentro de la Facultad de Ingeniería Civil, bajo la acogida del Ing. Candelario Quiroga. Con humor, el Arq. Cuevas recuerda que al preguntar a Benjamín Mora cuántos alumnos tenían, él siempre evadía el número exacto con bromas chuscas, aunque la realidad es que la primera generación estuvo conformada por exactamente 41 pioneros.
Tras una época de transiciones y aulas improvisadas en el Centro Universitario hacia 1973, la visión de Benjamín Mora y la gestión ante el CAPSE permitieron la edificación del primer inmueble propio: el emblemático Edificio C. Aquel espacio constaba únicamente de seis talleres en planta baja, seis aulas en planta alta y un par de bodegas, una de las cuales se adaptó como la primera Dirección de la facultad.
La Construcción del Mural y la Transformación del Espacio
Una de las historias más memorables compartidas por el Arq. Cuevas es la creación del mural conmemorativo que adorna la fachada. Tras un concurso de diseño ganado por la Arq. Judith Garcés (hoy doctora), surgió la interrogante técnica y económica de cómo materializarlo. La solución vino del Ing. Ezequiel Barragán Luna: utilizar mosaico veneciano traído desde Colorines, en Cuernavaca, y realizar la obra mediante talleres optativos con los estudiantes.
Durante más de tres años, cerca de 110 alumnos trabajaron "como hormiguitas". En la explanada principal se extendieron rollos de papel periódico donde los estudiantes dibujaron la obra completa en espejo para ir pegando los mosaicos uno a uno antes de montarlos sobre el muro de ladrillo. Esta obra, que representa la historia de la arquitectura hasta la era industrial, es un testimonio tangible del trabajo colaborativo entre docentes y alumnos.
Del mismo modo, el conjunto Misión XXI nació de la integración de dos naves industriales y auditorios aislados. Bajo la gestión del Arq. Cuevas como director y con proyectos arquitectónicos de talentos como Rafael Godard, Eduardo Camacho y Jorge Rivera, se cubrió el patio central con el emblemático domo de policarbonato, unificando el espacio para exámenes profesionales y eventos institucionales.
De Escuela Local a Referente Nacional
A lo largo de los años, la FADU no solo creció en infraestructura, sino en madurez académica. El primer plan de estudios de 1971 fue traído íntegramente de la UNAM gracias a las gestiones de Benjamín Mora con figuras nacionales como Pedro Ramírez Vázquez. Décadas más tarde, a finales de los noventa, la facultad dio el paso hacia la modernización con el plan de estudios "Siglo XXI" y el cambio de denominación de Facultad de Arquitectura a Unidad Académica de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, abriendo espacio a nuevas carreras y posgrados.
Asimismo, la facultad fue pionera en la incorporación de tecnología digital en la región. En los años noventa, tras viajes de prospección a universidades en Houston, se instaló el primer centro de cómputo equipado con plotter, transformando radicalmente la forma de concebir y representar el diseño arquitectónico.
Esta búsqueda constante de la excelencia llevó al Arq. Cuevas a colaborar durante casi ocho años como evaluador nacional del COMAEA (Comité Mexicano para la Evaluación de la Enseñanza de la Arquitectura), una experiencia que le permitió constatar el prestigio del que goza la Universidad Autónoma de Tamaulipas en todo el país.
Reflexión y Mensaje
Al mirar atrás, el Arq. Juan José Cuevas Lomelí expresa un sentimiento de plenitud y gratitud. Recuerda con afecto jugar fútbol con los estudiantes cuando era un joven maestro de 23 años y valora profundamente ver a sus exalumnos liderando hoy en día el Colegio de Arquitectos, ocupando cargos públicos o ejerciendo con éxito a nivel internacional.
" Me siento feliz y contento de ver aquello que ayudé a construir. Nuestra Facultad está consolidada, ha crecido muchísimo y ya llegó a ser adulta. — Arq. Juan José Cuevas Lomelí.
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